miércoles, 5 de enero de 2011

Traslación (de una idea ajena)

No siempre fue así… Tal vez todo comenzó el día en que el baño del bar dejó de ser el mismo. Seguramente resulte redundante expresarlo de este modo, pero las cosas cambiaron —de qué otro modo decirlo— aquella mañana de agosto cuando entró apurado, como de costumbre, gritando “lo de siempre” mientras avanzaba por el pasillo rumbo a la puerta con el letrero Caballeros. El olor allí ahora era distinto, incluso el color de los azulejos distaba del amarillo cuasi ocre que tanto le disgustaba. Y cuando salió, luego de lavarse nerviosamente las manos, observó que la disposición de las mesas era otra, que los mozos no eran los mismos y que además la vereda, a través del vidrio empañado de la entrada, no le era familiar. Su mesa habitual, junto a la columna lateral, había sido sustituida por una lámpara antigua, conservada en perfectas condiciones.

—¿Quiénes son ustedes? —le preguntó al hombre detrás de la barra.

—Solo usted podría saberlo…

sábado, 6 de noviembre de 2010

Domingo y después

No puede haber dudas, sería un domingo. Si tuviera deseos, si alguna vez quisiera vencer, redoblar la apuesta en vano (porque de antemano sé que perderé, nadie vence a ese absurdo inevitable)... En fin, si tuviera, si anduviera ganas de suicidarme, lo haría un domingo. Elegiría ese maldito día recluido junto al que todos señalan como "el más puto de los Diaz". Su estrategia es así: ser nada, junto a la peor de las fechas en el calendario, junto al principio de un ciclo repetido que durará cinco días, tal vez seis, pero nunca siete, nunca un domingo.
El día de descanso del creador consolida la desazón de los que intentan resignarse a la nada, a la existencia misma... porque cualquiera que apueste por disfrutar esto, por "vivir la vida", verá decaer domingo a domingo ese deseo de estar, de permanecer en esto que ocurre aquí, ahora, pero que puede no ocurrir, que puede dejar de ser en cualquier momento, y a pesar de los domingos.

martes, 21 de septiembre de 2010

Un último diálogo

¿Cómo se habla con una ex?, pregunta Rubén, que no hace más de dos meses que concluyó, de manera Calamariana ("...todo lo que termina, termina mal"), una relación de casi seis años. Evoca una canción de Estelares cuyo estribillo es un homenaje a aquellos mejores tangos desgarrados: "¿Dónde estarás, amor? ¿Quién agiganta el sol?"
No sé, no se puede, dice Luis. Es como actuar una escena absurda -acota-, ambos saben que se están mintiendo, que a la persona que ven en frente ya la saben e imaginan desnudas, con sus olores y defectos, con sus llantos y vergüenzas compartidos, que todo se reduce a una farsa para continuar con ese ciclo monorítmico al que obligan los estereotipos, la buena costumbre, la diplomacia doméstica y un pudor incómodo.
En fin, se incorpora Mauricio, ya pensando en el viaje a Chile que emprenderá en apenas dos días, y del cual todos, los tres, saben que no hay retorno. Es necesario dejar esos vicios, reemprender una huida nunca concluida, y ahora es el tiempo, sabes -se entusiasma.
Ese lunes los tres se mirarán sin decir mucho más. Hablarán de historias ya contadas, rememorarán de diverso modo alguna experiencia compartida, minimizarán algún error y se recostarán anchos sobre un triunfo pasajero. Sabrán que todo lo que digan será un último diálogo, que jamás habrá otro momento que los reúna para seguir inventando un mundo, un futuro, ahí, cercano, si casi lo toco -dice alguien, pero ya ninguno sabe quien lo dijo.

viernes, 30 de julio de 2010

Abandonos

Uno suele abandonar sus cosas, a veces por poco tiempo, otras de manera definitiva, como sucede entre las personas que alguna vez se amaron.
Quizá este blog se vea afectado por la primera manifestación de aquel acto, aunque se vuelve, como quien vuelve al sur, como quien vuelve siempre al amor.

Continuar(é)

jueves, 17 de junio de 2010

Hermosa y puta juventud

Me declaro un pésimo lector, y por lo tanto peor crítico, de poesía. Aunque no dejo de admirar la contundencia surreal de Prevert, o ciertos dolores compartidos de Pavese, o los giros exquisitos de Girondo.
Pero sucede, como a veces pasa en los domingos, que leo un suplemento cultural y aparece algo que rompe el hielo, que infunde un tibio aliento y saca del letargo previo al día siguiente, a la semana que comienza.
Aparecen entonces dos obras hermosas, y hay esas ganas de conseguir el libro anunciado de Gottfriend Benn en castellano; el primero es Hermosa juventud:


La boca de una chica que llevaba ya tiempo en un juncal
parecía roída.
Cuando se le abrió el pecho, el esófago estaba agujereado.
Por fin, entretejido debajo del diafragma,
un nido apareció con cría de rata.
Una de las pequeñas hermanitas había muerto.
Las otras vivían a base de hígado y riñones,
bebían la sangre fría y habían
pasado allí una hermosa juventud.
Y rápida y hermosa también llegó su muerte:
las tiraron al agua todas juntas.
Sus hociquitos, ¡qué grititos daban!


El segundo, Puta, dice:


La muela solitaria de una puta
muerta sin identificar
tenía un empaste de oro.
Las restantes faltaban ya cual si hubieran ido
a una cita secreta.
El encargado de los cuerpos se la arrancó,
la malvendió y se largó al baile.
Porque, según decía,
el polvo sólo al polvo ha de volver.

viernes, 28 de mayo de 2010

Trasnoche

Y sí, qué decir de un boliche, una discoteca un jueves a la noche, los cuerpos de pocos, insignificante número en relación a los viernes o sábados; pero hoy es noche de salsa, algunas parejas destacan por las volteretas, al punto de envidiar no marearse entre tanto circulo sinuoso y sensual, porque la rubia de apenas veinte, y la castaña de cuarenta, no dejan de despertar un interés cada vez más evidente...
De pronto aparece un vendedor, "el vendedor", de flores, que anima un paso de salsa, mientras dos jovenes con el corte de cabello recién estrenado desde el pelotón ríen estúpidamente; dos mujeres no dejan de mirar, pero es difícil animarse con tan poca gente, con la seguridad de tener que despertar mañana y dar respuestas a la rutina, so color de caer en morosidad.
Pero allí está la vida, claro, no importa que mañana se deba empezar como todos aquellos que no pueden decidir, que deben abrir los ojos antes de las 8, para que el día se presente tan igual al resto de los que caminan, también amaneciendo en el mismo horario... y tal vez en el mismo colectivo, la misma radio... Las mismas noticias, que caducarán al caer del día.

jueves, 13 de mayo de 2010

Desencuentros

Si la mano viene así yo me abro, dicen que dijo, para después jalar el cierre relámpago y mostrar todo su interior. Qué mano, le retrucó uno que las había perdido luego de tantas veces de ir y venir con una atrás y otra adelante. Yo me borro, alcanzó a decir otro, antes de que una goma "dos banderas" lo desdibujara.

Bueno, sí, tal vez haya sido idiota pensar eso, un juego de palabras inútil, la necesidad de no decir, pero ahí, diciendo, usando las herramientas dadas, preconcebidas; una imposibilidad de comunicar algo sin recurrir a los mismos elementos que diariamente se oyen, leen, padecen.

Hoy consiguió una novela de Ricardo Becher, siguió indagando y averiguó que el autor fue guionista de las primeras películas de Favio, que participó en los guiones de Torre Nilsson, y que ahora escribe su segunda novela desde un geriátrico en el que se encuentra recluido.
Será cuestión de leer, de avanzar, y completar un post incompleto, mal parido desde el inicio.

PD: antes, claro, tratar de escuchar algo azaroso pero no menos exquisito (http://sonidosenfuga.blogspot.com/)