martes, 17 de noviembre de 2009

La náusea

La vida no vale nada —canta Pablo Milanés— si ignoro que el asesino cogió por otro camino y prepara otra celada. La canción se toma carnadura después de ver "La vida loca", de Christian Poveda, el fotógrafo y periodista recientemente ultimado por alguna de las pandillas salvadoreñas.
Había dedicado más de un año de rodaje para observar y convivir con los pandilleros de "La 18", dejando un registro invalorable de ese ir y venir de tanta muerte joven por la pertenencia a una de las pandillas más importantes de El Salvador. O, como dice Christian Alarcón, “[e]l muerto, el vivo, la fiesta, la viuda, el joven esperanzado, la muerte de varios de los protagonistas a lo largo de los 16 meses de rodaje de la película, lo siniestro y la ternura: eso es lo que dejó, el retrato de un mundo de huérfanos para los que la violencia es el líquido en el que se nada para sobrevivir. O morir en el intento”.
En la era de las comunicaciones digitales la muerte violenta se torna una constante, y si es registrada mejor aún. Después de algunas primeras impresiones, la imagen en movimiento, mostrando el momento de la agonía o el inmediatamente posterior se vuelve inofensiva, común, corriente.

He visto a un agente de tránsito asiático partido literalmente en dos, tocando el borde su abdomen (o lo que queda de él), creyendo (queriendo creer) que esa piel entre sus dedos es el pliego de su camisa. He visto a unos jóvenes ucranianos asesinar a golpes y puñaladas a un mendigo, riéndose como si se tratara de una travesura. He visto compilaciones de videos de accidentes, con música de fondo y una cuidada edición; he visto cómo se preparan las cámaras de los teléfonos celulares para filmar una pelea entre jóvenes, o entre ancianos, arengando el espectáculo. He leído las disculpas del editor de un sitio Web porque la imagen de una decapitación no era de muy buena calidad. He agotado cualquier tipo de sorpresa en sitios de contenido erótico o pornográfico.

Todas esas imágenes no son naves de ataque ardiendo más allá de Orion, ni rayos "C" brillando cerca de la Puerta de Tannhauser, pero serán momentos que se perderán alguna vez como lágrimas en la lluvia, para mí; para el resto seguirán vigentes en el eter, bastará un click para que el show del horror continúe una y otra vez.

11 comentarios:

  1. y acaso eso es la evolución? y sólo por debatir... no será que Pablo Milanés tiene razón, y la verdad es que la vida no vale nada (nomás le damos demasiada importancia)?

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  2. Se lo está diciendo a un ateo empedernido, amigo Agustín... podrá imaginarse entonces la desazón. (A la falta de una esperanza póstuma se le agrega algo menos que un sinsentido aquí en esto que respiramos.) Evolución. O no. Hacia allá vamos.
    Gracias por pasar. Seguiremos el debate. (Es lo único que tenemos, ja.)

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  3. Si, entiendo la sensación. Imaginate cuando mi hermano de 17 me dice "para que tengan mas popularidad tus videos tenes que filmar un accidente o algo..."

    Y yo filmando papas fritas... (tengo esperanza igual!)

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  4. ah y le agrego otra cosa: dicen que la internet es el inconciente y el click, la conciencia...

    tambien esta la opcion de no verlo (just don't look! recuerda ese capitulo de los simpsons?)

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  5. Mi querida BZL, no debería repetir que sus videos me sacan del hartazgo y, por supuesto, devuelven la esperanza.

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  6. Le doy la razón (mía). Comparto su pavor, a lo que usted, muy elocuentemente llama “El show del horror”. La muerte, para un ateo empedernido, como se auto proclama, es un paso más duro, que tan sólo, hacía la eternidad. Prefiero, auto proclamare; agnóstico. Gracias por visitar mi blog.

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  7. De acuerdo con Pablo Milanés, la vida no vale nada.
    Y en los medios, lo dramático y morboso, siempre es noticia y vende bien.
    En la vida real sucede lo mismo.
    Saludos!
    Lady Baires

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  8. Jou: compartimos el "pavor". No hay eternidad, sólo eter.

    Lady: realidad y virtual cada vez se asocian más; aun sin ser noticia, lo morbo vende muy bien.

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  9. Aunque también sea algo apócrifo ...

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  10. Amigo Jou, ¿se refiere al pavor como algo apócrifo? ¿al post? o ¿al eter?

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  11. Al éter. Aunque del post, ignoro si su autor (usted vaya), es algo sagrado. Terrenal seguro. Y el pavor, aunque a veces fingido, con ese deleite por el “show”, no lo es.

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